Si nunca sueltas las heridas del pasado o siempre planeas vengarte, debes ver que eres un hombre muy rencoroso.
Y esta actitud no te está haciendo ningún bien y tampoco te permite avanzar o sanar, solo te ata a un limbo en donde el único lastimado eres tú.
Te recomendamos:
Señales de que ella no está lista para decirte “te amo”
De esta forma puedes bajar el cortisol
En nuestroFacebook tenemos contenidos similares, visítanos.
Recordemos que una persona rencorosa no necesariamente es una persona “mala”. Muchas veces el rencor nace de sentirte traicionado, humillado, reemplazado o poco valorado. Lo que marca la diferencia es qué hace con ese dolor.
Por esto, es momento de abrir los ojos y ver que te estás equivocando, que es necesario soltar el rencor, para poder avanzar y ser feliz.
Señales de que eres un hombre muy rencoroso
1. Recuerdas ofensas de hace mucho tiempo.
No se trata simplemente de tener buena memoria, sino que un hombre rencoroso puede recordar con mucho detalle algo que ocurrió hace meses o años y seguir sintiendo enojo al recordarlo.
Aunque el problema aparentemente ya se resolvió, emocionalmente sigue presente.
2. Te cuesta muchísimo perdonar.
Puedes aceptar una disculpa, pero internamente no sueltas lo ocurrido. A veces dices “te perdono”, pero continúas pensando que la otra persona merece pagar por lo que hizo.
Para ti, perdonar puede sentirse como “dejar que ganen” o permitir que alguien se salga con la suya.
3. Dices “ya pasó”, pero después lo utilizas en su contra.
Puedes afirmar que el asunto está cerrado, pero cuando aparece una nueva discusión vuelves a mencionarlo.
Eso significa que el conflicto anterior realmente no quedó resuelto para ti, porque eres muy rencoroso.
4. Buscas devolver el daño.
Aquí el rencor puede convertirse en una especie de venganza emocional. Si sientes que te humillaron, traicionaron o lastimaron, puedes pensar: “Ahora quiero que esa persona sienta lo mismo que yo sentí”.
No necesariamente tiene que ser algo extremo, puede manifestarse ignorando deliberadamente, provocando celos, retirando afecto o haciendo comentarios destinados a herir.
5. Llevas una “cuenta” de lo que te hacen.
Recuerdas quién hizo qué, cuándo y cuánto le dolió, incluso puedes pensar algo como: “Yo hice esto por ti y tú no hiciste aquello por mí”.
6. Cambias tu trato y mantienes la distancia durante mucho tiempo.
Después de sentirte herido, puedes pasar de ser cercano a completamente frío. El problema no es necesitar espacio (eso puede ser saludable), sino utilizar la distancia como castigo prolongado.
Por ejemplo, dejas de hablarle a alguien durante semanas para que “aprenda la lección”.
7. Eres amable por fuera, pero guardas resentimiento.
Puedes comportarte normalmente, sonreír y decir que todo está bien, pero internamente continúas pensando en lo ocurrido.
Después tu rencor puede aparecer en forma de sarcasmo, comentarios indirectos o una actitud fría.
8. En las discusiones revives errores pasados.
En lugar de concentrarte en el problema actual, comienzas a sacar todo lo anterior.
El objetivo deja de ser solucionar el problema y pasa a ser demostrar quién ha hecho más daño.
9. Disfrutas cuando puedes perjudicar a quien te lastimó.
Si alguien que te hizo daño tiene un problema, puedes experimentar satisfacción y decir:“Se lo merece”.
Y si además buscas activamente oportunidades para hacerle daño, humillarlo o sabotearlo, ya no estamos hablando simplemente de estar resentido.
También te puede interesar: Razones por las que tu pareja no te deja tener amigas
Síguenos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.