Sabemos que a veces, se anuncia con anticipación el vuelco en el estómago y no las palabras para aterrizar la situación, pero aquí insistiremos en trabajarlo y te explicaremos por qué.
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Si lo puedes nombrar, lo puedes domar
Esta frase es un principio psicológico que reclama a la inteligencia emocional.
En inglés lo nombran como «Name It To Tame It», es decir, «si lo puedes nombrar, lo puedes domar».
Lo que defiende esta idea es que se haga un trabajo individual para identificar y ponerle palabras a los que sentimos, esa emoción que se apodera de nosotros y que, a veces, puede nublarnos la vista.
Identificar para gestionar
Identificar la emoción ayudará a que la controles y entiendas su aparición. Reconocer la emoción, su causa y a dónde te está llevado es un paso clave de la inteligencia emocional.
La recomendación del psicólogo Matthew Lieberman es que seas concreto, encuentra palabras simples, por ejemplo: enojado, asustado, confundido, rebasado, angustiado, estredado, decepcionado.
Una palabra, máximo 2, que definan cómo te sientes, será de mucha ayuda.
Gestionar para actuar
Con el paso anterior, es decir, la emoción identificada, será más fácil tomar una decisión que lleve a una acción.
Claro, la idea es que esa decisión esté definida con la prudencia que puede brotar de la inteligencia emocional. Autoregularse es parte del desarrollo personal.
Actuar para conectar
Con la acción que fue decidida, se puede actuar para conectar con una persona, con una causa, con una meta o con una sociedad.
En este caso, también funcionaria el actuar para desconectar si eso es parte de la situación en pro de nuestra paz mental.
Domar tus emociones es actuar con inteligencia emocional
La moraleja de «Si lo puedes nombrar, lo puedes domar», todo esto está en la importancia de identificar y nombrar lo que sentimos para nuestro propio equilibrio emocional.
Domar una situación es poder dominarla, así seguimos estando a cargo de las emociones que sentimos y nos distanciamos de actuar por lo que otros nos «despiertan».
La próxima vez que algo intente rebasarte, ya sabes, reconócelo, decide y actúa desde tu consciencia, no desde la reacción, es decir, gánale a tu isntinto.
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