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5 hábitos que te convierten en un cobarde

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Un hombre cobarde no es aquel que tiene miedo, sino aquel que se escuda y se justifica todo el tiempo para no hacerse responsable de sus actos.

Es un cobarde porque no tiene la valentía suficiente para hacerle frente a sus errores, incluso se cree merecedor de todo, cuando no ha hecho lo mínimo.

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Cuando te conviertes en un hombre cobarde no puedes ver que estás creando un ambiente tóxico y que eres tu peor enemigo, porque estás tomando decisiones erróneas.

Tal vez, creas que la gente te envidia y por eso te señala tus errores, pero solo te están haciendo el favor de que te des cuenta a tiempo.

A continuación, te diremos lo que hace un hombre cobarde y no le permite tener éxito en ningún ámbito de su vida:

5 hábitos que te convierten en un cobarde

1. No valoras lo que tienes.

Vives enfocado en ti y en creer que mereces todo sin dar nada a cambio, incluso no puedes ver que hay personas valiosas a tu alrededor deseando que abras los ojos y los valores.

Eres afortunado al tener a gente que te apoye y te respalde, pero te conviertes en un cobarde al darlos por sentado y creer que están a tu disposición.

2. No tienes la culpa de tu fracaso.

Te aferras a creer que la gente no solo te envidia también son los culpables de tu falta de crecimiento y éxito.

Crees que se interponen en tu camino o peor aún no te están dando lo que exiges para lograr tus metas.

Eres un cobarde porque no luchas por tus sueños ni tratas con respeto a las personas que te rodean. Nadie te debe nada, si quieres algo debes esforzarte por conseguirlo y comportarte a la altura.

3. Te falta actitud, pero te sobran excusas.

Eres bueno para hablar de los demás, señalar sus errores y criticar sus logros, pero no eres capaz de ponerte a trabajar por tus sueños.

Te aferras a excusarte en que no es el momento, te falta algo o alguien te lo está impidiendo.

Te vuelves un hombre cobarde porque prefieres enfocarte en lo que otros hacen mal, pero no estás viendo que tú estás en una posición peor.

4. Te traicionas a ti mismo.

Vas por el mundo asegurando que eres inteligente, exitoso, poderoso, valioso y un buen hombre.

Sin embargo, dices una cosa y haces otra. Si la ocasión lo amerita o te “orilla”, te traicionas y haces lo que te convenga, no importa si lastimas a alguien o si le robas su momento.

Prefieres ganar a toda costa que ver que no estás haciendo lo correcto.

5. No eres claro con lo que quieres.

Esto va desde tu trabajo hasta tu vida amorosa.

Aseguras que quieres tener éxito, que buscas ser un profesional y que estás dispuesto a darlo todo, pero la realidad es muy diferente.

Tus excusas, falta de atención y las pocas ganas de esforzarte te vuelven en un cobarde, porque quieres todo, pero sin tener que hacer nada.

Incluso, en tus relaciones amorosas, prometes algo que no estás dispuesto a dar o peor aún finges para aprovecharte de la otra persona.

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