Cultura

10 señales de que tú eres el problema

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Tal vez, creas que todo el mundo está en tu contra porque te envidian o eres una persona incomprendida, pero la realidad es que tú eres el problema.

No es que te odien solo porque sí o que no te estén dando la oportunidad de conocerte, sino que te aferras a que nadie te quiera y no te vean como alguien valioso.

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Te has enfocado en ser el problema de todos y de tu vida, porque tus actitudes y malos hábitos solo causan conflictos y que nadie quiera estar cerca de ti.

No te están cerrando la puerta solo porque sí, tú te has ganado que nadie te apoye, quiera o desee estar cerca de ti.

Te estás equivocando, y no solo en una cosa, sino en varios aspectos, si quieres dejar de ser el problema, necesitas cambiar esto:

10 señales de que tú eres el problema

1. Nadie te soporta.

No es que los demás se unieran en tu contra o estén viendo mal, eres tú él que no ve con claridad que está siendo una persona negativa y en ocasiones hasta mala.

No te soportan por tu mal genio, porque eres grosero, sarcástico, burlón o te gusta molestar a los demás.

Eres tú contra el mundo y no al revés, porque te has ganado que se unan, para mantenerte lejos de sus vida.

vestimenta-entrevista-trabajo compañeros de trabajo te envidia más que tú respeta
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2. Solo te quejas.

Una de las razones por las que te has convertido en el problema, es porque solo abres la boca para enojarte y quejarte de todo y de todos.

No eres capaz de ver la luz al final del túnel ni tampoco de analizar la situación para resolver el problema.

Lo tuyo es quejarte hasta el cansancio o hasta que alguien lo resuelva, para así después robarte el crédito o asegurar que tus quejas ayudaron, pero solo te engañas.

3. Te gusta crear problemas.

Pareciera que te gusta ver el mundo arder, porque solo buscas la manera de empeorar la situación o de crear un conflicto en donde no lo hay.

Desde inventar chismes hasta provocar que dos personas se enfrenten por algo que tú malinpretaste o mentiste al respecto.

4. Señalas, pero no resuelves.

No solo te gusta quejarte de cualquier cosa, también siempre señales los errores de otras personas.

Pero lo peor es que no eres capaz de notar tus propias equivocaciones. Solo te enfocas en hacer sentir mal a otros por cosas del pasado o porque cometieron un pequeño error.

Sin embargo, tú no puedes ver que todo está mal en tu vida y que necesitas arreglarlo de inmediato.

5. Das tu humilde opinión.

O mejor dicho, sueltas tu veneno cada vez que puedes. Dices que quieres brindar un buen consejo o dar tu apoyo, pero la realidad es otras.

Buscas que la otra persona se sienta mal o que solo se enfoque en cubrir tus expectativas.

6. Te metes en donde no te llaman.

Los problemas se vuelven más grandes cuando tú apareces, porque parece que te llaman o te gusta estar en ellos.

Siempre estás dispuesto a opinar sobre cosas que no dominas o en las que no estuviste presente.

Y esto provoca que los demás no te soporten, porque no tienes ni idea de lo que estás hablando.

7. Interrumpes.

Pareciera que nunca tienes nada que hacer o que no te interesa tu trabajo, porque siempre estás buscando la forma de estorbar a otros.

No solo te metes en donde no te llaman, también interrumpes conversaciones o le quitas el tiempo a las demás personas.

Es decir, eres demasiado inoportuno e imprudente.

8. Te sientes intocable.

Cuando alguien quiere ayudarte a mejorar o mencionarte que tú eres el verdadero problema, tomas un papel de víctima y a la vez de señor todopoderoso.

Le haces creer que eres intocable y que estás atacando a la persona incorrecta, lo peor es que buscan hacerte un favor al apoyarte, pero tú no lo permites.

9. Presumes, pero careces de mucho.

Contigo aplica el dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Porque todo el tiempo te la pasas hablando de lo que eres y tienes, pero demuestras muy poco.

Solo te gusta hablar y presumir, pero a la hora de la verdad no eres ni la mitad de lo que aseguras.

10. Haces lo mínimo y crees que mereces lo mejor.

Muchas personas, te consideran un verdadero problema, porque quieres todo en bandeja de plata cuando no te lo has ganado.

Quieres todo de una forma fácil y sencilla, casi sin mover un dedo,te crees merecedor, pero solo demuestras que no vales y no mereces nada, porque tus esfuerzos son nulos.

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