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La historia del hombre que lleva 28 años solo en una isla

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Bien dijo John Donne en 1624 que ningún hombre es una isla… pero al parecer estaba equivocado.

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El poeta se refería a que ningún ser humano puede prosperar en aislamiento y probablemente esto sea verdad para personas jóvenes… pero no para Mauro Morandi. En 1989 Morandi navegaba en su catamarán cuando se le accidentó un motor y quedó a la deriva, arrastrándolo hasta la isla italiana de Budelli, la cual se encuentra entre Córcega y Cerdeña. Hoy en día a casi 30 años de su deriva, Morandi se encuentra más feliz que nunca a sus 78 años viviendo en la isla.

“Lo que más me encanta es el silencio”, aclara Morandi, “el silencio en el invierno cuando no hay ninguna tormenta y no hay otra persona, pero también el silencio de verano del atardecer.” Morandi pasa sus días caminando en las famosas playa rosadas (Spiaggia Rosa), las cuales sacan su color de pedazos de corales que han sido arrastrados.

Desde la década de los 90, el gobierno italiano reconoció a la isla con un gran valor natural y cerraron varias playas para proteger el ecosistema frágil de la isla, el turismo muchos días se redujo a una sola persona.

En 2016, después de una dura batalla legal de 3 años entre el gobierno italiano y un hombre de negocios neozelandés, la corte declaró a la isla como parte del Parque Nacional del Archipiélago de La Maddalena, que lo conforma con otras 6 islas. Además, ese mismo año se cuestionó el derecho de Morandi de vivir en la isla, pero el público recaudó más de 18,000 firmas para que no lo expulsaran. Morandi espera vivir lo que le queda de vida en la isla y que sus cenizas sean esparcidas en el viento oceánico.

Por las mañanas, Morandi practica Tai Chi. Después, se la pasa recogiendo troncos de enebro, los cuales talla para formar esculturas y venderlas a turistas. Las ganancias las dona a distintas ONGs de África. En el invierno llega a pasar 20 días sin contacto humano, pero Morandi disfruta del sonido del viento y olas.

“Pensamos que somos gigantes que podemos dominar al mundo, pero solamente somos mosquitos.”

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